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¿Siente el impulso de unirse a los millones de personas que cada año dan el paso y comienzan con sus primeras aventuras empresariales?Isenberg propone tomar el siguiente test para ayudarle a averiguar si posee las características propias del emprendedor nato. Sólo hay que responder sí o no.
Sea honesto al responder: las peores mentiras son las que nos decimos a nosotros mismos.
1- No me gusta que personas que son menos capaces que yo me digan qué hacer.
Si usted contestó “SI” en 17 o más de estas preguntas, mire su salario (si tiene la suerte de seguir recibiendo uno).
En cambio, si tiene un poco de dinero extra en el banco y varias tarjetas de crédito, y tiene cónyuge, pareja, amigos, o niños que le animarán, es tiempo de empezar a pensar en qué tipo de negocio desea emprender.
La edad no importa: una investigación de la Fundación Kauffman muestra que más y más mayores de 50 años están estableciendo sus propios negocios.
Hable con las personas que han dado el paso, aprenda a planificar la producción y entrega de un producto o servicio, piense en qué pequeña empresa puede comprar, hable con las personas con las que le gustaría trabajar, y hable con los posibles clientes.
Noten que “Me gusta asumir riesgos” no está en la lista del test. La gente no elige ser empresario, simplemente para tener un estilo de vida más riesgoso. El riesgo es, en última instancia, una cuestión personal: lo que es peligroso para mí, puede no ser peligroso para usted.
“Yo quiero ser rico” tampoco está en la lista. En promedio, las personas que establecen sus propias empresas no hacen más dinero que otras, aunque algunos logran hacer fortuna. Pero los “beneficios psíquicos” -el reto, la autonomía, el reconocimiento, el entusiasmo y la creatividad- hacen que valga la pena.
