A la mayor parte de la población le da miedo cumplir 40 años. Existe una creencia generalizada que, después de los 40, estamos mucho más expuestos a ser despedidos. Pareciera ser que a esta edad se acaba la vida, nos convertimos en estorbos y simplemente no somos un aporte a la sociedad.
No obstante, más allá de los prejuicios y la percepción general, existe una serie de motivos, claramente definidos, por los cuales las personas mayores de 40 años son despedidas. Entre las más comunes está la falta de autocapacitación, flexibilidad, adaptabilidad al cambio y actualización.
Motivos por los que los mayores de 40 son despedidos
• Quedarse desactualizados, confiándose de su “experiencia”. No es lo mismo 20 de años de experiencia, que un año de experiencia repetido 20 veces. ¡Cuidado con aquel que dice tener 10 años de experiencia en algo, no hay que contratarlo! Es falso, nadie tiene más de tres años de experiencia en algo. Las cosas cambian muy rápidamente.
• Ser poco flexibles frente a los cambios. Las empresas desean gente desmontable, descartable, desechable, transportable, franquiciable o virtual.
• No ser capaz de agregar valor. Las empresas compran ahora el resultado de su tiempo, no su tiempo. En muchos casos los mayores de 40 venden disponibilidad, funciones a realizar, y las empresas desean gente que resuelva problemas y genere nuevas ideas.
• Basarse en el conocimiento adquirido y no en realizaciones y logros nuevos. Muchos confunden información con conocimiento, y suelen sentirse seguros de que están al día. Las empresas exigen ahora logros claros y medibles que demuestren a quién le ganó la persona ¡ahora!, no hace 10 ó 20 años atrás.
• Desarrollar una carrera basada en la antigüedad de los cargos y las funciones.
¿Qué puede hacer para evitarlo?
Autocapacitarse diariamente. Por ningún motivo pensar que un MBA o un curso de post-grado es la salvación. Eso sólo es un complemento. Un profesional de más de 40 años que no genere opinión en su área, tiene pocas posibilidades de mantenerse en el mercado laboral
Evaluar la factibilidad, cada día más real, de emprender, lo que no significa montar un negocio, como equivocadamente se define este tema. Más bien, generar actividades variables donde se venda en el mercado abierto sus talentos, habilidades y experiencias, de diferente forma. Participando de proyectos, aceptando designaciones por resultado, participando en el área educacional, etc.
Ser un excelente lector de libros, tanto técnicos de avanzada como de revistas y ciencias humanas. El principal problema de las empresas no es técnico, sino que se centra en saber conocer a las personas. La idea no es leerse libros del tipo “Quien se robó mi queso” o algo parecido. Hay que buscar material de punta, que haga la diferencia.
Generar redes de contacto personales, a lo menos 50 por año. Claramente identificables, a quienes contactemos periódicamente y podamos atender sus llamadas y necesidades. Con una red sólida valemos más en el mercado.
Fuente: Fernando Vigoreana
Related Articles
Share
About Author
Facebook comments:




